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Hablemos de implantología dental

Los dientes. Esa parte de nuestro cuerpo tan elemental y necesaria para cumplir con nuestras funciones vitales como atractivas al ojo humano. Sin una bonita sonrisa parece que no seamos nada. A nadie le gusta lucir unos dientes feos, llenos de manchas, caries o una dentadura a la que le faltan piezas dentales. Sin embargo, es fácil olvidarse de cuidar en condiciones de esta esencial parte de nuestra anatomía y caer en el descuido y consiguiente deterioro. Una buena higiene bucodental es lo que más recomiendan los especialistas en odontología y lo hacen a conciencia para evitarnos mayores problemas. Otra cuestión es que hagamos caso o ignoremos las recomendaciones o, por razones diversas, nuestra dentición sufra algún traumatismo o problema ajeno a nuestra voluntad.

A consecuencia de diversas causas, puede ocurrir lo inevitable: perder un diente o varios. La edad, la mala higiene bucal, una mala alimentación, una enfermedad bucodental o un traumatismo, puede desembocar en la necesidad de recurrir a la implantología. Esta parte tan crucial del campo de la odontología ha avanzado de forma tan rápida que, los diferentes tratamientos posibles están al alcance de, prácticamente, cualquier paciente.

Técnicas y tratamientos de esta categoría hay varios y, precisamente de ellos nos han hablado en Puerta de Alcalá Clínica Dental, donde acudimos en busca de información sobre tratamientos dentales y descubrimos que, la implantología, puede abordarse de diferentes formas. De tal manera que los tipos de implante puede diferenciarse en endo-óseos u osteointegrados, subperiósticos o yuxta-óseos y corticales; a razón de su forma de colocación, encontramos implantes de carga inmediata, técnicas all on four on six e implantes en dos fases. Por último, en función del material, disponemos de implantes dentales de circonio y titanio.

Cabe señalar, antes de adentrarnos en los diferentes tratamientos que la implantología es uno de los tratamientos que mejores resultados ofrece. Se trata de la solución definitiva ante la pérdida de una o varias piezas dentales por lo que nada mejor que consultar con un buen profesional para recibir el mejor asesoramiento al respecto.

Implantes con o sin hueso

Como ya hemos comentado, los dentistas pueden optar por colocar implantes endo-óseos o dentro del hueso. Este es, comúnmente, el tipo de implante más utilizado. Se trata de un tipo de implantes que se colocan mediante cirugía en los huesos maxilares o el hueso de la mandíbula. Una vez que el implante está colocado y concluye su osteointegración en el hueso de la mandíbula o maxilofacial, se colocar la corona que proporciona el aspecto final de la pieza dental en cuestión.

Dentro de los implantes endo-óseos, existen tres formas: cilíndricos, tornillos (estos son los más utilizados) y láminas. Se trata una alternativa perfecta para aquellos pacientes que ya tiene puentes o prótesis dentales extraíbles.

En lo que respecta a los implantes con forma de tornillo, se denomina así, porque realmente, el implante tiene forma de tornillo. Se elaboran con titanio y ofrece una ventaja única: puede colocarse de forma consecutiva. Por otro lado, la superficie del implante se altera mediante TPS para obtener más fuerza en su posterior implantación ósea, lo que reduce notablemente el tiempo de osteointegración. Los resultados finales son mucho más efectivos y duraderos en comparación con el resto de tipos de implante.

Los otros tipos de implante que podemos encontrar, son cada vez menos utilizados, aunque no está de más, conocerlos un poquito. Los de tipo cilíndricos, se integran con el hueso porque poseen unas pequeñas perforaciones que permite que el hueso crezca y se desarrolle en su interior para permitir una sujeción firme. Para proceder a su colocación es necesario utilizar un bisturí, tratándose de un procedimiento más lento, puesto que le hueso debe integrarse paulatinamente en el implante.

En cuanto a los implantes laminados, ofrecen excelentes resultados cuando se trata de sustituir al incisivo centrar superior. Sobre todo cuando el hueso maxilar superior posee el espesor suficiente y la profundidad adecuado. Sin embargo, los odontólogos no lo recomiendan cuando se trata de una perdida dental total.

El segundo tipo de implante que podemos encontrar en las consultas de odontología es el subperióstico o yuxta-óseo. En esta caso, los implantes no se introducen en el hueso, por ser escaso. En su lugar se coloca un marco de metal sobre el hueso de la mandíbula, justo debajo del tejido de las encías. Estos marcos tienen la forma adecuada imitando la orilla del hueso en cuestión para permitir una fijación correcta. Este tipo de implantes, son recomendados para los pacientes que por la razón que sea, no pueden utilizar una dentadura convencional.

Algunos profesionales aseguran que este tipo de implantología está cayendo en desuso, debido a que presenta problemas de osteointegración. Requieren cirugías más amplias y conllevan una recuperación más lenta por parte del paciente.

Por último, podemos encontrar los implantes corticales que se insertan en la capa cortical del hueso. Es decir, en la capa externa y densa del hueso maxilar. A diferencia del implante convencional que se coloca en la capa esponjosa del hueso, este tipo en particular, cuenta con un diseño y tamaño específico que hace posible que se fijen de forma segura en el hueso cortical, por otro lado más fuerte y resistente.

Ofrecen algunas ventajas frente a los implantes convencionales, pues brindan mayor estabilidad y mejor anclaje del implante en el hueso. Colocarlos suele resultar menos invasivo y por consiguiente, requerir un tiempo de curación inferior. En contra, podemos decir que no todos los pacientes pueden decantarse por este tipo de implantología. Para ello es necesario contar con una cantidad y calidad concreta del hueso cortical que permita la fijación segura del implante.

Colocación y materiales

A parte de la clasificación citada, los implantes puede diferenciarse por su forma de colocación. Es decir, la técnica utilizada para colocar el implante. De tal manera que nos podemos encontrar con un implante de carga inmediata, como es el caso de los implantes corticales. En este caso, no es necesario abrir la encía para proceder a insertar el implante. Se coloca y fija y la corona en el momento, por lo que es necesario, como ya hemos avanzado que exista una cantidad adecuada de hueso.

Otra de las técnicas es la conocida en el sector como all on four y all on six. Estas técnicas, ofrecen a los pacientes que sufren pérdida total o parcial de sus piezas dentales una prótesis dental de arcada completa fija. En el caso de al on four, se realiza sobre cuatro implantes dentales y en el caso de all on six, sobre seis. Todo en el mismo día en el que se decida realizar la intervención.

Por último, otra de las técnicas que ofrece el campo de la odontología a la hora de colocar implantes dentales: os implantes en dos fases. Esto implica, como es lógico, dos fases diferenciadas. La primera conlleva la colocación del implante dental y su introducción en el hueso para que se integre en el mismo. Una vez transcurra el tiempo establecido por el odontólogo, que puede oscilar entre los tres y seis meses, se procede a colocar el pilar y la corona.

Los materiales a utilizar para realizar los diferentes tipos de implantes, son dos: el zirconio y el titanio. El primero de ellos, es el más adecuado para la biointegración. Este material permite que la unión entre el implante y el hueso, sea química y no mecánica como es el caso de la osteointegración. De dicha manera, se produce una capa que se crea entre la superficie del hueso y la del implante. Este tipo de unión se genera más rápido y resulta más intensa que la osteointegración.

Se observa en este tipo de implantes que el nivel óseo generado, se mantiene intacto con el paso de los años, lo que minimiza el riesgo de sufrir infecciones por parte del paciente, a consecuencia de la acumulación de bacterias. El color blanco que ofrece es semejante al de los dientes originales y posee una durabilidad elevada, siempre y cuando se mantengan unas condiciones de higiene adecuadas. Resiste la corrosión y no genera problemas por los cambios de temperatura.

Sin embargo, el material más utilizado para implantología es el titanio. Este material posee un color semejante al acero pero con mayor ligereza, facilidad para moldear y dureza extrema. El elevado nivel de biocompatilidad que ofrece hace posible su colocación sin que el organismo lo rechace. Cuando se utiliza titanio en implantología, es necesario que se produzca la renombrada osteointegración: unión mecánica que hace posible que las células del hueso se adhieran a las superficie del implante de manera que se fije progresivamente al maxilar.

En resumen, existen varios tipos de implantes dentro del campo de la odontología. Cada uno de ellos con sus propias peculiaridades. Para que el resultado final cumpla con las expectativas de cada paciente, hay valorar aspectos como el material, la forma del tornillo, el cuello que permite la conexión y la técnica utilizada. Se trata de una decisión importante pues la intención y la idea, es que el implante dura toda la vida, razón por la que un buen profesional es el mejor asesor para que nos ayude a tomar la mejor decisión.