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Somos más conscientes que nunca de nuestros problemas psicológicos

La salud mental ha sido esa gran olvidada de la historia del ser humano, en términos generales. Han sido muy pocas las personas que se han interesado tradicionalmente por una cuestión como esta, priorizando siempre lo que ha tenido que ver con la salud física. Ni que decir tiene que esa salud física es indispensable para una persona, pero eso no tiene por qué hacer que nos olvidemos de una salud mental que tiene una relevancia brutal en todo lo que hacemos a lo largo de nuestra vida. No es lo mismo tratar de desarrollar una actividad, sea cual sea, con una buena salud dental que sin ella.

Cuando se dispone de una buena salud mental, las posibilidades de tener éxito a la hora de buscar un empleo, de obtener un título universitario, de tener pareja… crecen de una manera exponencial. Pero, cuando no se tiene esa salud, los problemas crecen como la espuma. Por tanto, es evidente que debemos tener mucho cuidado en lo que tiene que ver con este asunto y ser capaces de prevenir y resolver cualquier aspecto que tenga que ver con el mantenimiento de una salud mental que nos ayude a conseguir todos esos objetivos que nos hemos marcado para nuestra vida.

Por desgracia, no todo el mundo tiene una buena salud mental en los tiempos en los que nos encontramos. En la sección Alimente, del diario El Confidencial, se publicó una noticia que hablaba de los principales problemas mentales que afectan a la población contemporánea, que son los que pasamos a mencionar a continuación:

  • Depresión. Son 280 millones de personas en todo el mundo las que la sufren, afectando en mayor instancia a las mujeres que a los hombres. Esta es la principal causa de suicidio en todo el mundo.
  • Los trastornos de ansiedad generalizada también merecen un apartado en este ranking porque las preocupaciones continuadas y excesivas son las que caracterizan el día a día de una barbaridad de gente (y cada vez más).
  • Los trastornos de la alimentación tienen consecuencias físicas, pero a fin de cuentas son problemas mentales. El llamado trastorno por atracón, la anorexia o la bulimia son los más significativos y han sido frecuentes entre muchas personas, si bien es cierto que poco a poco se están controlando mejor. Este tipo de problemas ha afectado más a las mujeres que a los hombres, principalmente porque ellas han sido las que más presión social han experimentado por la necesidad de tener un cuerpo “bonito”.
  • Fobias. Todo el mundo o buena parte de la población tiene alguna, así que no podíamos dejar esta categoría fuera de nuestro ranking.
  • Trastorno por déficit de atención. Ya lo tienen entre el 5% y el 8% de la población infantil y juvenil, una cifra que ha crecido con respecto a la que se presentaba hace algunos años.
  • Terminamos esta clasificación mencionando algunos de los demás problemas de índole mental: trastorno bipolar, trastorno de la personalidad, trastorno del espectro autista, esquizofrenia o trastorno del pánico.

En otra noticia, en este caso publicada en el portal web de Radio Televisión Española, se mencionaban algunos de los datos relativos a la salud mental, considerando que esta era “la pandemia detrás de la pandemia”. Se comenta en la información que unas 2’1 millones de personas tienen algún cuadro depresivo y el 5% de la gente tiene diagnosticada ansiedad. Estamos hablando de asuntos que están a la orden del día, que realmente siempre lo han estado y a los que es posible ponerles una solución. Por suerte, ahora este tipo de asuntos no son tabú y nos hemos empezado a tomar en serio todo lo que tiene que ver con ellos.

Los problemas psicológicos siempre han formado parte de la vida de los seres humanos. Que ahora lo tengamos más en cuenta que nunca no quiere decir que ahora sean más graves, sino que ahora sí que somos más conscientes que nunca de los riesgos que entraña. Así nos lo han dicho desde Animus Psicología, un centro especializado especializado en esta materia y cuyos profesionales manifiestan que una de las razones que pone de manifiesto la existencia de esa mayor conciencia tiene que ver con el aumento de las visitas a la consulta por parte de todo tipo de personas en los últimos tiempos.

Todo tipo de personas los sufren 

No hay nadie que esté exento por naturaleza de sufrir problemas como de los que estamos hablando a lo largo de todos estos párrafos.

  • Tanto hombres como mujeres los padecen, si bien son las segundas las que más suelen acudir al psicólogo para demandar la ayuda que siempre es tan necesaria para solventarlos.
  • Jóvenes y ancianos, además de personas de una edad intermedia, tienen riesgos asociados a este tipo de problemas. Los dos primeros grupos de población, además, están experimentando un crecimiento en esta materia como consecuencia de que unos están más expuestos al estrés de los estudios y los segundos están cada vez más abandonados y olvidados por sus familias. En el caso de las personas de edad intermedia, el trabajo es una fuente inagotable de problemas mentales, y más en un mundo tan competitivo como en el que nos encontramos y en el que los problemas económicos son tan comunes.
  • Tanto las personas que tienen mucho poder adquisitivo como las que tienen menos padecen problemas de índole mental. Aquí se hace bueno el dicho que apunta que “el dinero no da la felicidad”.
  • También son indiferentes las creencias de cada cual. Las personas de todas las ideologías y religiones están expuestas y, de hecho, parecen, problemas como de los que estamos hablando.
  • Lo mismo ocurre con la raza o la lengua. Y es que hay gente repartida por todo el mundo que no se encuentra psicológicamente todo lo bien que le gustaría.

Hay que prestarle atención a este tipo de problemas porque son mucho más importantes de lo que creemos y pueden condicionar nuestro día a día. Una mala salud mental puede ser la causa de otros muchos problemas que podamos tener en nuestra vida y la verdad es que tenemos que prevenir todo lo que tenga que ver con ello. ¿Cómo puede una persona enfrentarse a su jornada laboral si tiene problemas en casa con la persona a la que ama? ¿Cómo puede un deportista profesional jugar a su deporte favorito con la presión mediática que tiene encima? ¿Cómo puede un niño sacar buenas notas si la situación en su casa dista mucho de ser la ideal a causa de que sus padres no se pueden ni ver? La respuesta a estos interrogantes no es nada fácil y seguro que las personas que se han visto envueltas en esas situaciones pueden dar buena fe de ello.

Además, hay que tener en cuenta que cada caso relacionado con un problema psicológico es completamente diferente a cualquier otro, aunque los dos sufran el mismo problema. Las enfermedades de corte psicológico, al igual que sucede con las físicas, pueden tener una graduación muy diferente y lo justo es que se valore qué sucede con cada caso particular y se establezca un proceso por el cual se pueda iniciar una recuperación que vaya acorde con ese problema. Solo así se puede salir del atolladero, un atolladero del que, por supuesto, nadie sale solo, por mucho que quiera o aunque le parezca que sus problemas han quedado atrás.

El tiempo, un factor indispensable

El tiempo es uno de los factores que debemos tener más en cuenta cuando hablamos de un tratamiento psicológico y estamos atendiendo a uno de los pacientes que se someten a él. Los problemas de esta entidad no se cierran de un día para otro y, sobre esa base, tenemos que diseñar el plan de recuperación, que puede estar sujeto a cambios y que siempre debe tener como figura central la comodidad y la salud del paciente. Los psicólogos y psicólogas son plenamente conscientes de lo que os estamos comentando y es el tiempo el que va haciendo su contribución en ese proceso de ayuda a la personas que lo necesitan y que han confiado en esos profesionales en la psicología para tratar de salir adelante.

Debemos tener claro que problemas como la depresión, el estrés, la ansiedad y otros asuntos ligados a la salud mental no van a desaparecer. Siempre va a haber gente que los sufra. Lo que es importante es que sean cuantas menos personas mejor. Y para ello es importante que construyamos una sociedad mejor, en la que nadie se sienta excluido, en la que quede tiempo para disfrutar de la vida y que nadie tenga que padecer hambre. Esta es una tarea difícil, lo sabemos, pero no por ello tenemos que dejar de hablar de ella. Esperamos que exista la posibilidad de conseguir una mejora social en este sentido. Significará que hay muchos más motivos para creer en que es posible tener una vida mejor… y dejar de lado muchos de esos problemas psicológicos que nos complican la existencia más de lo que nos gustaría.