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Te contamos todo acerca de la tendinitis.

Existe una dolencia que nos afecta a muchos de nosotros hoy en día y que solemos normalizar con mucha frecuencia. Esta dolencia es la tendinitis. ¿Qué sabemos acerca de ella y por qué se origina? Puede que hayas oído hablar de ella a alguien cercano o que la hayas vivido en primera persona.

Existe una dolencia que nos afecta a muchos de nosotros hoy en día y que solemos normalizar con mucha frecuencia. Esta dolencia es la tendinitis.

¿Qué sabemos acerca de ella y por qué se origina? Puede que hayas oído hablar de ella a alguien cercano o que la hayas vivido en primera persona.

¡Puede también que la estés padeciendo en estos mismos instantes y ni siquiera lo sepas! Lo que sí podemos confirmar, es que esta dolencia que afecta a nuestros tendones, tiene cada vez más sentido a causa del estilo de vida al que nos enfrentamos día a día.

¿Qué es la tendinitis y qué síntomas presenta?

Como hemos mencionado anteriormente, la tendinitis es una dolencia que afecta a los tendones, que son las estructuras que unen los músculos a los huesos. Cuando los tendones se inflaman por diversas causas, causan dolor, y originan la tendinitis en nuestras articulaciones.

Hoy en día la sufrimos muchos de nosotros a causa del uso tan grande que le damos a diario a nuestro móvil y a nuestro ordenador. Si te duelen las manos o muñecas y trabajas en casa, puede ser que sufras tendinitis, sin embargo, es difícil determinarlo sin la supervisión de un profesional de la salud.

Entre los síntomas comunes que conlleva sufrir tendinitis, tenemos el dolor de la zona afectada. Puede ser agudo, punzante o una sensación de quemazón, y suele empeorar con el movimiento del área afectada y cuando llega la noche. La sensibilidad y la hinchazón de la zona que creemos afectada por una tendinitis son otras formas que tiene el cuerpo de avisarnos de dicha dolencia.  Asimismo, la persona que sufre tendinitis puede sentir debilidad en sus articulaciones o, por lo contrario, rigidez y dificultades para realizar algunos movimientos. Los chasquidos o crujidos al mover dicha zona también pueden estar avisándonos de que sufrimos una tendinitis, ya que la fricción entre el tendón inflamado y las estructuras de alrededor del mismo, provoca estos sonidos.

¿Por qué se causa una tendinitis?

La tendinitis generalmente se produce debido a la repetición de movimientos o a la sobrecarga de un tendón, como ocurre cuando nos llevamos muchas horas seguidas tecleando o usando nuestro smartphone.

Esto puede ocurrirles también a las personas que hacen deporte y realizan movimientos repetitivos, como correr, lanzar una pelota o levantar pesas de manera incorrecta.

Una caída o un golpe directo en el tendón también puede desencadenar una tendinitis.

Las malas posturas también pueden provocarla, como por ejemplo ocurre al adoptar una mala postura al sentarse frente a un escritorio o usar una silla que nos haga sentir incómodos.

Otra causa común es el envejecimiento, ya que a medida que envejecemos, nuestros tendones pueden volverse menos flexibles y más propensos a lesiones.

Si somos deportistas, podemos enfrentarnos a una tendinitis debido a una falta de calentamiento.

¿Cómo tratamos la tendinitis?

Lo primero que debemos hacer es acudir a un profesional para evaluar nuestra situación, y, ante todo, no esperar a que el dolor sea prácticamente insoportable. Las tendinitis generalmente se pueden tratar con éxito a través de las instrucciones que nos proporcione el profesional que nos trata.

Cada caso es distinto, ya que si por ejemplo sufrimos una tendinitis debido al uso de ordenador, deberemos seguir unas recomendaciones diferentes a las que debería seguir un deportista que sufre de las rodillas, como las que podemos leer en el periódico digital Semana.com. Sin embargo, las más genéricas nos instan a seguir los siguientes consejos:

  1. Ante todo, descanso.

Es importante permitir que el tendón afectado descanse y se recupere. Evita las actividades que agraven el dolor y limita los movimientos repetitivos que puedan empeorar la inflamación.

  1. Aplicación de hielo.

El hielo puede contribuir positivamente a la rehabilitación de nuestros tendones.

Es buen consejo usar compresas de hielo en la zona afectada durante 15-20 minutos varias veces al día. El hielo ayuda a reducir la inflamación y aliviar el dolor (por cierto, asegúrate de envolver el hielo en un paño para evitar quemaduras en la piel).

  1. Compresión de la zona afectada.

Seguramente lo habrás visto más de una vez, ya que la compresión (de forma suave) puede ayudar a reducir la hinchazón y estabilizar el tendón, como ocurre cuando nos hacemos una lesión como el esguince.

  1. Mantén la zona elevada.

Si la tendinitis afecta una extremidad, intenta elevarla para reducir la acumulación de líquido y la hinchazón. Como hemos mencionado anteriormente, durante el esguince, te recomiendan elevar el pie o la pierna entera para reducir la acumulación de líquidos.

  1. Usa antiinflamatorios.

Lógicamente, la medicina va con receta, y cuando visites a un médico probablemente te recete antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno, ya que pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación.

  1. Realiza fisioterapia.

Un fisioterapeuta puede ayudar a desarrollar un programa de ejercicios específicos para fortalecer los músculos y tendones afectados, mejorar la flexibilidad y promover la recuperación. También pueden utilizar técnicas como el masaje o la terapia con ultrasonido, utilizada por los profesionales de la clínica de Fisioterapia Herraiz para aliviar el dolor y acelerar la curación.

  1. Puedes usar también dispositivos de apoyo.

En algunos casos, puede ser beneficioso utilizar dispositivos de apoyo, como una férula, una muleta, una órtesis o un vendaje especial, para proporcionar estabilidad y aliviar la carga sobre el tendón afectado durante la recuperación.

Ahora ya sabemos qué síntomas tiene y cómo podemos curarla. Sin embargo, podemos hacerlo aún mejor sabiendo cómo prevenirla ¿verdad? A continuación, te contamos cómo.

Consejos para prevenir la tendinitis.

  • En primer lugar, si eres deportista ¡asegúrate de realizar un calentamiento adecuado! Es un poco raro que nos decidamos a hacer ejercicio para cuidarnos y acabemos lesionándonos ¿verdad? Mejor prevenir y calentar antes.
  • Cuando vayas a sentarte, andar o reposar, intenta poner tu mejor postura. Créeme, aunque estés cómodo, esa postura en forma de “C” que pones cuando ves el móvil puede pasarte factura por someter a tus tendones a una carga excesiva.
  • No uses cualquier calzado deportivo, ni cualquier equipo deportivo, ni te sientes durante horas en una silla incómoda. Esto se puede prevenir, usa equipos ergonómicos que te faciliten la vida.
  • Realiza ejercicios de fortalecimiento. Unos músculos fuertes pueden ayudar a aliviar la carga en los tendones y prevenir lesiones.
  • Por último: escucha a tu cuerpo. Tu cuerpo se queja cuando está incómodo o algo le duele, ¿por qué deberías de ignorarlo? Si experimentas dolor, malestar o fatiga excesiva en tus tendones durante o después de una actividad, tómate un descanso y consulta a un profesional de la salud si los síntomas persisten.