Odontología preventiva y conservadora

Los especialistas no cesan de repetirlo y recordárnoslo. Tanto en las consultas como a través de la publicidad, nos hacen ver la importancia que tiene el cuidado dental. Antes de tener que recurrir a los tratamientos reparadores y restaurativos, existen opciones como la odontología preventiva y la conservadora. Destinadas principalmente a la prevención de los problemas relacionados con la salud bucal y la conservación de todas las piezas dentales.

Siendo la odontología preventiva todo tipo de cuidado dental con el que se mantiene una buena salud bucal, consistente en la combinación de chequeos dentales regulares junto a unos buenos hábitos de higiene dental, como el cepillado y uso del hilo dental. Mientras que la odontología conservadora es aquella que engloba aquellos tratamientos con los que se cuidan y conservan las piezas dentales naturales, evitando tener que llegar a la extracción de los dientes.

Existen numerosos problemas relacionados con la salud bucodental, en los que se puede llegar a perder un diente. La enfermedad periodontal, la caries o alteraciones como infecciones o traumatismos pueden hacer necesario recurrir a un tratamiento de esta categoría.

En cualquiera de estos campos de la odontología, el objetivo es mantener la estética y funcionalidad de las piezas dentales. Con la odontología preventiva, se pretende no tener que recurrir a la conservadora. Sin embargo, en caso de que surja un problema, la odontología conservadora es la encargada de evitar la extracción dental, devolviendo a los dientes todo su potencial.

A continuación, conoceremos a rasgos generales en qué consisten estas dos ramas de la odontología, con las que se pretende mantener una buena salud bucodental, sin necesidad de recurrir a los tratamientos más invasivos. Conservar las piezas dentales es el objetivo de la odontología y, con la preventiva y la conservadora, es posible no tener que recurrir a la extracción.

Más vale prevenir…

Todos conocemos el popular dicho. En odontología no iba a ser menos y la prevención siempre es la mejor solución. Como nos afirman en la Clínica de Arcos, donde combinan los cuidados de la sonrisa con la experiencia y la innovación. Ellos mismos nos explican en qué consiste la odontología preventiva, puesto que se trata del mejor tratamiento para gozar de una bonita sonrisa y una excelente salud bucodental.

En lo que respecta a los profesionales, la odontología preventiva incluye exámenes bucodentales regulares. Una visita cada seis meses es lo más recomendado para comprobar si todo marcha como debe o se está produciendo algún problema. Si así fuera, una detección temprana es la mejor manera de evitar que el problema vaya a más. Dentro de los servicios de odontología preventiva, se realizan limpiezas dentales y radiografías de rutina, con las que se comprueba que todo está en orden dentro de la cavidad oral.

No obstante los cuidados profesionales, dentro de la odontología preventiva, el papel esencial lo tiene uno mismo. El desarrollo de unos hábitos dentales saludables, desde la niñez, ayuda a reducir la probabilidad de sufrir caries, enfermedad de las encías y gingivitis. De manera que conviene tener en consideración una serie de aspectos básicos, con los que mantener una buena salud oral:

  • Cepillar los dientes, por lo menos dos veces al día, por la mañana y por la noche, utilizando cepillo de cerdas suaves y una pasta dental con fluoruro. El dentista es quien puede recomendar la mejor pasta de dientes y el cepillo, en cada caso, además de enseñar las técnicas de cepillado correcto.
  • Utilizar el hilo dental a diario, ayudando a eliminar los restos de comida que quedan atascados entre los dientes, evitando que se conviertan en sarro.
  • El uso de enjuague bucal, con lo que se retiran las partículas de comida, una vez utilizado el hilo dental.
  • Evitar los alimentos ácidos, ya que sus propiedades pueden llegar a dañar el esmalte dental.
  • Tener cuidado con los alimentos duros; este tipo de alimentos puede dañar o astillar las piezas dentales. Se trata de los caramelos, las comidas con huesos, semillas…
  • No fumar o utilizar productos derivados del tabaco no solo puede conllevar problemas dentales, también pueden provocar cáncer.
  • Utilizar un protector bucal cuando se realizan cierto tipo de actividades deportivas.
  • En el caso de apretar los dientes al dormir, consultar con el dentista y obtener un protector bucal, con el que se reduce la recesión de las encías.

Llegado el momento de tener que acudir al dentista, en calidad de visita preventiva, los especialistas que proporcionan este tipo de servicio son dos. El resto de especialidades de la odontología se centra en una serie de cuidados concretos.

El dentista general es uno de los adecuados a la hora de realizar odontología preventiva. Conocido también como dentista familiar, es el proveedor de cuidados dentales de referencia. Se ocupa de las revisiones de rutina, las limpiezas dentales regulares, los exámenes o la realización de radiografías. Al mismo tiempo, puede realizar empastes y proporcionar otro tipo de servicios básicos de cuidado dental. Una de sus funciones principales es guiar a los pacientes en el cuidado dental correcto. Puede identificar cualquier tipo de problema potencial antes de que se convierta en algo de gravedad, ayudar a encontrar los hábitos más saludables y mandarte al especialista adecuado, en caso de necesidad.

Por otro lado, el dentista pediátrico es el otro especialista preparado para la prevención. Los odontólogos infantiles están especializados en el cuidado dental de los más pequeños, cuando se inicia o debe iniciarse el cuidado dental. En la mayoría de los casos, el cuidado bucodental se inicia en el mismo momento en el que aparece el primer diente. Al menos, así debería ser. De manera que el dentista pediátrico será el que ofrezca los servicios correspondientes a los pequeños pacientes, odontología preventiva y cuidados más especializados, llegado el caso.

Evitar la extracción con la conservación

Sin duda, prevenir es la mejor manera de conservar. Sin embargo, en determinados casos, no es posible evitar el problema. En ese momento, toca pasar de la odontología preventiva a la conservadora. A través de este servicio, se evita la extracción de piezas dentales, cuidando la salud de las encías y los huesos que dan soporte a los dientes.

Aplicar tratamientos de odontología conservadora ayuda en la prevención de caries, gingivitis y enfermedad periodontal. Además, estos tratamientos son menos invasivos y más económicos que los que proporciona la odontología correctiva. Otro punto a favor es que las molestias producidas por estos tratamientos son menores y su recuperación es más rápida y cómoda; se realizan en menos tiempo y requieren menos visitas al dentista. De manera que los profesionales siempre recurren a este tipo de odontología si es posible, evitando que los problemas vayan a más y sea necesaria la extracción.

Los tratamientos a los que más recurre este tipo de odontología empiezan con la limpieza dental. Eliminar el sarro y las manchas superficiales previene la enfermedad de las encías y ayuda a mantener unos dientes limpios y saludables.

Las obturaciones o empastes dentales están pensados para reparar las caries o pequeñas fracturas en las piezas dentales, eliminando el tejido afectado y, posteriormente, restaurando la zona con composite estético.

En aquellos casos en los que la caries o la fractura dental es de mayor tamaño, el tratamiento de elección es el denominado como reconstrucción dental. Se recurre al uso de resinas biocompatibles, con las que se restauran la forma, la funcionalidad y la estética del diente afectado.

Otro de los procedimientos conservadores por excelencia es el recubrimiento pulpar, con el que se protege la pulpa dental cuando se produce una caries profunda. En este tratamiento, se aplican materiales biocompatibles, con los que se mantiene la vitalidad del diente y se evita la endodoncia.

Uno de los dispositivos a los que se recurre dentro de la odontología conservadora es la férula de descarga. Se trata de un dispositivo dental personalizado, con el que se protegen los dientes cuando se produce desgaste dental a consecuencia del bruxismo, aliviando la tensión muscular que sufre la mandíbula.

En la misma línea, encontramos la férula antirronquidos, con la que se mejora el paso del aire mientras se duerme. Ayuda a reducir los ronquidos y favorece el descanso.

Teniendo presente los tratamientos y servicios que proporciona la odontología conservadora, se recurre a ella siempre que sea posible y permita solucionar los problemas bucales siguientes:

  • Caries dental, superficiales o que llegan a la pulpa. Este problema se corrige con un empaste, una reconstrucción o endodoncia. Siempre tratando de salvar la pieza.
  • Fracturas dentales, a causa de caries o traumatismos; se recurre a las técnicas adecuadas que permiten devolver al diente su forma estética natural y la funcionalidad.
  • Desgaste dental, a consecuencia del citado bruxismo.

De manera que encontramos en la odontología conservadora aquellos tratamientos a los problemas bucodentales más comunes, sin necesidad de tener que recurrir a los tratamientos más invasivos, como la extracción. La misión de la odontología preventiva y conservadora no es otra que la de mantener una buena salud bucodental y evitar la pérdida de las piezas dentales, siempre que sea posible. Aunque existen otros servicios odontológicos, sin duda, estos dos son esenciales para no tener que conocer otras ramas de la odontología más invasivas.

 

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