En esta ocasión queremos hablar de la salud dental y es que la boca no deja de ser el principio de todo. Se mastica, habla o sonríe por la boca y cuando algo falla, las cosas se complican y más aún la calidad de vida. Justo en este tipo de situaciones es cuando hay que recurrir a la cirugía bucodental, donde unas manos expertas pueden arreglar allá donde el cepillo no llega.
No hablamos solo de sacar muelas; lo hacemos de devolver la salud, confianza y cero molestias. En mi caso particular tuve que padecer bastantes dolores debido a una muela del juicio de lo más rebelde. El caso es que entré con bastantes nervios, pero salí tranquilo porque no fue para tanto.
Las extracciones, la forma necesaria para despedirse de los problemas
Para hablar de esto hemos querido hablar con el Centro de Odontología Avanzada. Si tenemos una muela del juicio torcida que da guerra, un diente roto por un accidente o una raíz infectada que no responde ante los antibióticos, lo cierto es que extraer la muela es una cirugía fácil, pero que se antoja necesaria.
El cirujano se encarga de evaluar todo mediante una radiografía, planea una mínima incisión y saca la pieza. Se utiliza anestesia local o sedación en el caso de que odies las agujas, por lo que no te va a doler. Saldrás con un algodón y consejos, lo más probable es que tengas que guardar reposo dos días.
Todo esto es importante, ya que el diente infectado lo que hace es mandar bacterias de sangre, lo que puede tener complicaciones en el corazón o producir diabetes. Cuando se hace una extracción limpia, se evitan las cadenas.
El postoperatorio es fundamental, no debes fumar y debes enjuagarte con agua salada. La herida cicatriza rápidamente. En una semana estarás normal.
Los implantes permiten tener dientes como nuevos para siempre
Si has perdido una pieza por accidente, enfermedad u otro motivo, los implantes han revolucionado el sector. Consisten en titanio atornillado al hueso y con una corona de porcelana encima. De esta forma te olvidas de puentes. En el proceso, debes saber que se tiene que evaluar el hueso, hacer un implante quirúrgico (media hora por pieza) y esperar de tres a seis meses.
La principal ventaja, es que se puede masticar con dureza, una sonrisa completa y lo cierto es que la salud general gana la partida, puesto que la presión de masticar normal evita el desgaste del resto. Se debe hacer el cuidado dental como con los dientes naturales. Si se hace bien puede durar décadas.
Cirugía periodontal: salva encías al límite
Cuando se tienen las encías sangrantes, retráctiles o bolsas de pus, estamos ante una situación en la que la periodoncia quirúrgica entra en juego. Se produce una limpieza profunda bajo la línea, (raspado y alisado), así como injertos si hay hueso perdido. El láser moderno lo que hace es cortar de manera precisa, coagular y cicatrizar sin necesidad de suturas.
Estamos ante una solución necesaria para la salud, puesto que las encías, cuando están malas dejan los dientes flojos y entran bacterias en el cuerpo. La cirugía lo que hace es regenerar el soporte y frenar la piorrea. Después de la operación se deben hacer enjuagues con clorhexidina y dieta blanda. Las encías rosadas y fuertes volverán.
Reconstrucción ósea: una base sólida para lo demás
Cuando hay hueso perdido por periodontitis o el tiempo, se puede optar por la regeneración ósea guiada. Lo que hace es injertar hueso sintético o de origen bovino y protegerlo con la membrana. El crecimiento nuevo soporta los implantes, siendo una técnica precisa y que se guía por ordenador.
Cirugía ortognática: alineando mandíbulas rebeldes
Cuando hay una mordida profunda, abierta o asimétrica, hay que tener claro que la ortodoncia sola no basta. La cirugía mueve el maxilar u la mandíbula milímetros. Las placas atornilladas terminan por fijar. En la recuperación se debe tomar un mes de líquidos.
Como principales beneficios podemos hablar de la masticación eficiente, respiración nasal y una sonrisa armónica.
Cómo elegir la clínica dental perfecta para tu cirugía
Si te toca hacerte una cirugía dental, desde una muela de juicio a un implante o algo que sea más serio, es normal que el estómago se te encoja solamente de pensarlo. Una mala elección puede acabar siendo todo un calvario y una serie de disgustos.
Para acertar, lo mejor es que evites buscar la más económica sin más, lo mejor es que optes por una que te dé confianza total. Sin ir más lejos, yo tuve una mala experiencia hace pocos años y aprendí a mirar.
Expertos que inspiren confianza desde el minuto uno
No todos los dentistas realizan cirugías. Por este motivo, debes buscar odontólogos maxilofaciales o cirujanos que lleven ya años de experiencia. Como mínimo deben llevar de cinco a diez años operando.
Tecnología que hace la cirugía más segura y precisa
Como está más que probado, las clínicas modernas lo que hacen es salvar vidas. Por este motivo, lo mejor es pedir radiología 3D para así poder ver el hueso y los nervios exactos. Esto es vital en las cirugías de mayor complejidad.
Hay implantes que se guían mediante ordenador y que precisan de incisiones mínimas. Donde el postoperatorio es limpio. El láser para las encías no tiene suturas y el sangrado es cero.
La posibilidad de realizar una sedación consciente es ideal si lo que odias son las agujas. Puede ser mediante gas o intravenosa. Todo debe ser esterilizado a nivel de hospital. Cuando veas aparatos viejos o polvo en los rincones, lo mejor es salir sin mirar atrás.
Unas instalaciones que te hagan sentir en buenas manos
Lo mejor es llegar sin avisar, la sala de espera debe estar limpia y cómoda, nada de sillas plásticas. El quirófano, como es lógico, deberá estar impoluto, con luces LED quirúrgicas, así como contar con monitorización cardíaca. De la misma manera, los baños deberán estar limpios y el parking será cómodo.
Sí a las opiniones reales, no estrellas compradas
Siempre que se pueda leer las reseñas de Google y Facebook más recientes. Hay que fijarse en los comentarios de cirugía en concreto y preguntar a amistades o familiares, así como a los grupos de barrio.